EL SINSENTIDO DE LA ACB

28 noviembre 2008

(Artículo de José Luis LLorente, publicado en el diario Marca el dia19 de noviembre de 2008) 

 

 

 

La ACB no ha asumido nunca como propia una política favorable a la participación de jugadores autóctonos en nuestra Liga, salvo en declaraciones de cara a la galería desmentidas por los hechos. Los convenios con cierta protección del seleccionable sólo se han firmado tras insistente presión de la ABP y su aplicación nunca ha sido pacífica por la tendencia de la ACB a forzar su espíritu siempre en perjuicio de la presencia de los jugadores españoles. Esta actitud ha generado escándalos y crisis con la FEB y la ABP( comunitarios B, bodas de conveniencia, alineaciones indebidas..) y llevado a nuestra liga a ser la de menor porcentaje de seleccionables en nuestro país, muy lejos de las de fútbol y balonmano. Asistimos a un nuevo capítulo de una vieja historia.

 

Veamos. La ACB no tiene ningún reparo en manifestar que el cupo de seleccionables ha de estar preceptivamente inscrito en todos los encuentros para, a continuación, exculpar a los equipos que no lo hacen alegando que tienen lesionados. Ocurre, que el convenio no sólo no prevé ningún tipo de régimen de excepciones -porque precisamente el propósito de este cupo es incentivar la contratación de seleccionables- sino que de forma tajante señala que “los clubes deberán mantener inscritos y contratados durante toda la temporada un mínimo obligatorio de..” ¿Solución ante las lesiones? O prevenir, fichando holgadamente por encima del cupo o, sencillamente, contratar a otro seleccionable que se pueda inscribir. Pero parece que esta posibilidad no entra en sus planes. La ACB encuentra natural la multitud de cambios de foráneos que se llevan a cabo durante la temporada, pero ve un problema en la sustitución de seleccionables. Curioso ¿verdad? ¿Recuerdan cuando la ACB imponía tres extranjeros durante toda la temporada? La histórica reticencia de la ACB a contratar seleccionables sigue vigente.

 

La misma que llevó a la patronal hace unos años a permitir rellenar las plantillas con jugadores no profesionales para ahorrarse costes salariales y sociales. Los propios  jugadores denunciaron aquellos abusos y gracias a  la exigencia expresa de la ABP, con ocasión de una convocatoria de huelga, los vinculados gozan hoy de estos derechos y pueden participar en la liga ACB, aunque sigan teniendo licencia y jugando en otra competición. Debido a ello, porque son jugadores de otra competición, la reglamentación federativa no permite su inscripción en la Liga ACB y,  por consiguiente, no pueden computarse dentro del cupo de seleccionables. Es decir, en ningún caso la participación de un vinculado es causa de una alineación indebida, ni opongamos  sino el incumplimiento de los cupos preceptuados, que se refieren a seleccionables inscritos en la liga ACB. Erigirse ahora en defensora de los vinculados cuyos derechos, además, hubo que reclamar a la Inspección de trabajo, es un ejercicio de demagogia malintencionado.   Por nuestra parte, como siempre, cuantos más jóvenes mejor, pero cúmplase los cupos.

 

La carta de la ACB publicada días atrás en este medio, con su invocación a la coherencia y al sentido común, no hace sino subrayar aún más la vacuidad de sus argumentos. Respecto a la coherencia, he de reconocer que ambas Asociaciones la tenemos desde hace años, la ABP siempre encaminada a la defensa del jugador seleccionable y los equipos nacionales, la ACB siempre en sentido contrario. En cuanto a apelar a su visión del sentido común como fuente interpretativa de un texto jurídico es lo menos coherente con este sentido que se ha visto en mucho tiempo. Y ya que se cita, si existiera un poco de sentido común no habría que estar batallando de continuo para que los jugadores españoles, campeones de todo y en todas las categorías, tuvieran un hueco en la liga de su propio país.